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eso es todo lo que tengo que deciros ¬
bueno, venga, no, voy a contaros más cositas...
ésta es otra de las entradas que tenía pendiente en el blog porque casi preferiría olvidar el episodio que vivimos (once and again) hace ya algún tiempo.
mamá, como se debe aburrir mucho, no tuvo una mejor idea que la de llevarnos a hiro y a mí al veterinario.
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| era tan bonita que quién iba a imaginarse que podría ser el vehículo hacia el infierno gatuno >_ |
al principio tuvo su gracia ver a mamá transportando dos gatos en sendas cajas de la muerte. al menos a mí me tocó el más mono y nuevo de los dos, pero más bien fue por el miedo que tenía mamá de que hiro la montase, lo rompiera y se escapase (que es de tela la bolsita). vamos, que no le daba mucha confianza.
y allá que nos fuimos. el olor al entrar ya tira para atrás, con todos esos perros y demás animalitos. después de esperar un ratito rodeadas de esa fauna tan atemorizante (pobre hiro, ella lo veía todo doblemente, yo al menos sólo tengo un ojo... cosas buenas de ser tuerta hay muchas, que no se consuela el que no quiere, oyes), el señor malo de la bata blanca nos hizo entrar en su mazmorra del terror y empezó a chequearnos concienzudamente: ojo/s, orejas, nariz, pezuñas... todo. no paró de palparnos u_ . y claro, yo, que la primera vez que fui allí dijeron "qué gata más buena, que se deja hacer todo", me he ido transformando en una gata asustada y desconfiada frente a señores/as vestidos de blanco. tanto, que incluso le llegué a bufar un par de veces. pero eso sí, soy bastante pacífica y todavía no se me ha dado por soltar una uña por allí.
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| veis porqué mamá no quería meter a hiro en la bolsa nueva, ¿verdad? vaya la que montó con la mantita en la otra... |
hiro no llegó a bufar, porque cuando la pobre está con su cara de paranoica, sus pupilas totalmente dilatadas y toda agachada, dispuesta a colarse por debajo de la rendija de la puerta si cupiese, no le sale la mala leche.
después del estudio físico llegó el cuestionario de rigor: qué tal los mocos, la comida, el agua, el arenero... blahblahblah callaos ya y vamos a casa mamá, que nos matan! >_ (paso demasiado tiempo con hiro, está claro).
la verdad es que aunque sigo teniendo muchos mocos (me vienen por temporadas) siempre que voy al veterinario respiro perfectamente. eso sí, es llegar a casa y empiezar a repartir mocos por doquier... ¿alguno quiere? es que me sobran. hacemos reparto gratuito a domicilio por pedidos superiores de los 7 mocos ^_
volvimos a casa con pipetas y todo, pero sobre todo con un notable alto. porque nos pesaron también y... 4.150 yo y 4.400 hiro! claro que eso fue entonces, porque he vuelto en un par de semanas a los 4.400 y mamá ya me ha reñido. esperad que llegue mañana de su finde... ains, qué miedo.
tras esta última (que no final) visita al veterinario, he de decir que tengo una nueva razón para que no me caiga bien el señor malo de la bata blanca. y es que los snacks me que da mamá al parecer pueden engordar mucho, y aunque en el envase lo que pone es de 5 a 10 al día, él le ha dicho que 2, y eso como mucho ¬. cuando le pille se va a enterar!
pd: por cierto, cómo mola estar solas en casa! aunque echamos de menos a mamá... y sospecho que no nos ha comprado nada en el concierto T_